martes, septiembre 02, 2008

No me entiendo


—Hoy, pienso en una cosa y un minuto más tarde estoy pensando en otra. Mi mente siempre se  mantiene en acción. —Me decía tratando de relajarme.
—Hoy me quejo de algo, pero  más tarde me estoy riendo de ello. —tratando de sonreír con esfuerzo, quizás las actividades que hago durante el día no me ayudan a lograr mi meta.
—Esto lo hago por entretenimiento o tiene fin? —Las manecillas del reloj empezaron a girar lentamente y empecé a reflexionar: esto fue como un despertar.

Tomé un libro de ciencia ficción y empecé a leer una página para explorar mi imaginación e inspirarme para renovar mis pensamientos.  No faltó mi  taza de café que me da energía durante el día.

Antes de salir de mi casa  me vi en el espejo, di gracias al autor de la vida por los años que ha permitido respirar en este bello planeta.  Cuando me miraba fijamente se me nublaba la vista.
—hay ciertas cosas que no con claridad —me decía a mi mismo tratando de ver en otro lado.
Los años han pasado y he podido confirmar que cada etapa de la vida trae sus propios desafíos, retos, luchas, llantos y logros. — No me queda de otra: Vivir una día a la vez.

He tenido momentos de angustia, tristeza, soledad ...Esas etapas de la vida me han ayudado a madurar. Viendo el lado positivo también he vivido  momentos agradables, lleno de felicidad, alegría y  buen sentido de humor.

—Hay  emociones negativas  que no permite  vivir el momento. —me decía tratando de entender las experiencias vividas que no quisiera que repitiera.

Andaba en busca de la felicidad y escuche una voz interna.
—La felicidad no se ve, no tiene peso, no tiene límite, no tiene color, no se siente: es parte del ser. —Esto me suena muy complicado.  Buscaba una fórmula sencilla.
—La  felicidad se vive porque viene de Dios. Dios no es emoción. —seguí escuchando esa voz interna que me estaba despejando la vista—. Cuando alguien dice que está feliz está expresando una afirmación. La felicidad es parte de la vida. —seguía escuchando fuertemente.
—¿Qué es lo que no nos deja vivirla? —lancé una pregunta como si alguien estuviera a mi lado.
—Las estructuras que te has creado — volví a escuchar silenciosamente. Hice una lista de mis estructuras mentales: actuar de una manera que parezca bien a los demás, ser como ellos, tener ciertas posesiones. —la lista seguía creciendo, pero ya no quise continuar.  Aparentemente si alguien cumple estos requisitos, sería feliz.
 —No, son solamente estructuras. —dije y continué con más preguntas.

 

—¿Qué es la tristeza? —Me volví a preguntar ya que el diálogo interno se estaba prestando.
—Es una emoción temporal —escuché desde el fondo de mi ser —Llegué a la conclusión que esto se experimenta cuando alguien nos hiere o nos lastima, pero solamente pasa si le damos  consentimiento a la otra persona. Nadie nos puede herir sin nuestro permiso.

Me encontraba todavía ante el espejo y la vista aún lo tenía nublada.
 —¿Hay algo que debo trabajar en mi persona? —Me pregunte—. No me entiendo. —Dejé de verme físicamente y me interiorice.
—Para vivir la felicidad es necesario: Aceptarla. —dije mientras que estaba dando un paso fuera de mi casa.
 —Es una propuesta del creador.  —dije en voz alta, un vecino solo se me quedaba viendo.
—La vida está lleno de sorpresas. Quiero que vivir un día a la vez.




Por  Salvador   Zacarías


Revisado 10.13.16

lunes, abril 21, 2008

Si tan solo una llamada


 Ring, Ring, Ring suena el teléfono como eso de las 4 de la mañana en la casa de Juan. Se levanta muy despacio y los ojos medio abiertos, pero logra levantar el teléfono.  –¡Bueno! –Contesta en voz baja como si que no tuviera  energía para hablar. Nadie le contestó y regresó  a dormir; aún no era hora de levantarse. La llamada interrumpió su sueño. Un sueño no es como un reproductor de video que se pueda poner en pausa y continuarlo cuando se desea.

 Se tardó en dormirse otra vez.  Se quedó pensando..- ¿Quién se le ocurre llamarme tan temprano?-se decía, con los ojos abiertos porque no podía dormirse. Se quedó analizando lo que le interrumpió.  Después de varios minutos volvió a soñar. Pudo continuar el sueño...soñaba que todo le estaba yendo bien:  trabajo, estudio, su relación con la gente. Su sueño no reflejaba su realidad. Habían  muchos aspectos de su vida que mejorar.

 Ring, ring, ring, suena el teléfono por segunda vez. Estaba disfrutando escenas imaginarias, pero tuvo que levantarse para atender aquella llamada. Su sueño fue interrumpido nuevamente.
 –¡Bueno!-dijo con un tono de voz fuerte, pero nadie le contestó en la otra línea-. Quiero dormir tranquilo y estar en un momento de paz. Como quiciera saber el final de mi sueño, pero ya es tarde y me tendré que levantar.-dijo, mientras desconectaba el teléfono.

 Toc toc toc..-le tocan la puerta.   Se tardó  en abrirla y cuando lo hizo ya no había nadie. -Se habrán confundido de casa-Dijo, mientras se estaba vistiendo.  Tomó su cuaderno y un lápiz y se puso a escribir. Esto fue lo que escribió.  

 A las 4 de la mañana recibí una llamada que me despertó.  Estaba durmiendo tranquilamente.
Casi nadie me llama a esa hora al menos que sea una emergencia. Esto me suena como una llamada de distracción.  Estaba soñando actividades y lugares que solamente existen en la imaginación o en otra dimensión de la vida. Bueno, haciendo a un lado la distracción escribiré cómo llevaré a cabo una meta o actividad.

 La visualización juega un papel muy importante cuando inicio un nuevo proyecto. Sigo los consejos de los grandes pensadores: visualizar el resultado final. Al hacer  esto se disminuye cualquier distracción, interrupción e incluso indecisión.  Requiere mucha disciplina para lograrlo,  pero lo más importante es tener una. Soñar no cuesta nada, lo que cuesta es llevarlo a cabo.  Creer en uno mismo es esencial.

 Solo por hoy, haré algo diferente.  Hare aun lado todo tipo de distracción.  Escribiendo mis metas me ayuda a verlo con más claridad y crear estrategia de cómo alcanzarlo.  Caminaré con la frente en alto con la plena confianza de triunfar en la vida. Confío en el creador. Tomaré acción todos los días.
Asi como una llamada telefónica me puede interrumpir un sueño también una pequeña distracción me puede interrumpir lo quiero lograr en la vida.  Por el otro lado, si me encuentro distraídos, esa misma llamada me puede  despertar a mi realidad y me vuelve a ubicar en el camino.  Si hubiera una segunda llamada me indicaría que hay que tomar acción, Una tercera  me invita a un mundo de posibilidades: pensar en grande,  hacer a un lado  mi miedo, negativismo, y  atreverme hacer algo diferente.

 -Cuando alguien me toca la puerta, lo abriré- es probable que sea una invitación a algo mejor.   Interrupción y distracción es parte de lo que me sucede en la vida.  Se aprende a vivir tranquilamente en medio de esto.  Los eventos que pasa en la vida ya sea positivo o negativo son temporales, todo tiene un fin: no hay nada permanente.

 La llamada que me despertó resultó siendo positivo porque terminé escribiendo unas cuantas paginas en mi diario. La vida me está invitando  a un cambio.

     
Por  Salvador Zacarías

 Revisado 9.1.16

martes, febrero 12, 2008

Liberacion Mental




—¿Qué es liberación mental? —Se preguntaba Joe, que estaba escribiendo en su diario. Se encontraba cansado después de haber trabajado ocho horas. No tenía ganas de escribir, pero lo hizo como parte de su actividad. La primera oración que escribe en el diario, lo inicia con una pregunta y se queda meditando por un par de minutos.  Esto lo  deja inquieto y  pensativo, pero aun así se esfuerza en responder. Quería una respuesta, clara, precisa y concreta.
—No sé qué escribir. —Se decía una y otra vez. Deja a un lado su diario y sale a caminar, pero  mantiene abierta  la pregunta  mentalmente. Caminaba lentamente tratando de liberarse de su ansiedad y estrés. .

—Si alguien me pregunta, ¿Qué es liberación mental? Intentaré responder basado en mi experiencia. —dijo y regresó a escribir. Se quedó leyendo la pregunta que escribió  y con la pluma en mano se sintió obligado a responder.

 —Es una meta que todos quisieran lograr. —dijo con mucha seguridad, pues ahora se siente más relajado para continuar escribiendo. Hace un listado de lo quisiera liberarse: preocupación, ansiedad, miedo al qué dirán, y miedo de iniciar algo nuevo. Parece que habló mucho de medio.

—¿Cómo actuaría alguien que vive en paz? —se preguntaba—. Ha de ser alguien: tranquilo, confidente, comunicativo y consciente de su  realidad. —Me gustaría tener esas cualidades, que debo hacer y qué acción debo tomar? —dijo mientras continuaba su listado.
                                                     
Por segunda vez abandona su diario y sale a caminar alrededor de su jardín. Se acerca hacia un árbol y lo contempla. Lo abraza como si fuese una persona. Las hojas del árbol se movían de un lado a otro por la fuerza del viento. Tomó una hoja seca caída del suelo y lo observó cuidadosamente.

—En algún momento esta fue verde y ahora ha cambiado de color. El árbol permanece fuerte aunque las hojas siguen cayendo.  —y siguió observando la naturaleza.

—La vida es como un árbol:—escribió en la segunda hoja—.  Se siembra, se le riega agua y finalmente se deja crecer hasta donde llegue.

—Hasta donde llegue…—dijo así mismo—.  Más bien hasta donde la naturaleza lo permite. —y finalizó la  segunda página.

Ahora se siente libre en  expresar su experiencia en unas cuantas hojas. El sabe que en el transcurso de la vida se encontraría con situaciones personales, familiares, sociales, y  económica…
—Es parte de la lección que hay que aprender en la vida. —se decía mientras se estaba preparando mentalmente en cómo enfrentar cada una de estas situaciones.
—Ignorarlos?  no sería  una solución efectiva.  —se movía la cabeza en desacuerdo con su propia pregunta—. Cada situación se parece a una moneda: en un lado aparece la dificultad y en la otra se oculta la solución; la decisión está en donde enfocarse.  —escribió con fluidez.


—En la vida hay que saber definir e identificar cada situación que nos pasa. —su respuesta se estaba clarificando.

—¿Y qué haría para  identificar los problemas mentales?— continuaba con más preguntas—. Puede ser sencillo y complicado. —se quedaba analizando cada pregunta que se hacía.

—Situaciones que lleva más años ocupa más tiempo y atención. —ya casi estaba concluyendo la última página.

—Liberación mental es un trabajo personal y opcional. —escribió en la última oración y guardó su diario entre sus libros.

—Cambiar de estilo de vida es una opción. He elegido cambiar. —dijo con gran entusiasmo, mientras que se daba una palmada con la mano derecha en el hombro izquierdo.



Por Salvador Zacarias

martes, septiembre 18, 2007

Paz y Justicia Social


Justicia Social
Originally uploaded by Fotos Y Recuerdos.
Paz Y Justicia Social para el Inmigrante.

Los Angeles. Al caminar en la calle nos encontramos con diferentes personas de todas partes del mundo con su propia cultura, religión, profesión, pero todos en busca de algo en común y eso es paz y justicia. Al leer la historia de la humanidad podemos ver que hubo personas que lucharon por la paz y la justicia: son dos palabras que no se pueden separar. El uno no existe sin el otro. Alguien que no promueva o esta en contra de la justicia no puede vivir en paz. Hoy intentaré explorar como se puede mejorar nuestra sociedad viviendo en armonía con los demás.

En todo lo que hacemos en la vida siempre hay un precio que pagar. Hace 7 años estaba trabajando en una fabrica de costura donde los empleados estaban siendo tratados mal. El patrón pagaba poco dinero por el trabajo que realizaban ellos; ninguno quería exigir un sueldo justo por medio de que los corrían. Hablé con ellos y llegamos a un acuerdo de que no hacíamos el trabajo al menos que el jefe nos aumentaba el sueldo. Hable con el jefe de la compañía. Me dijo que iba aumentar el precio de las piezas de ropa que mis compañeros y yo hacíamos, pero a mí ya no me dejaba trabajar. Salí un poco descontento, pero al mismo tiempo me sentía bien conmigo mismo porque había hecho algo para el bien de los demás.

Hoy, me doy cuenta que hay muchos que están luchando por el bien de los demás. Al hablar de paz y justicia social estamos hablando de un compromiso con la comunidad. Las pequeñas acciones parecen no influir a los demás pero es la actitud que cuenta. Voy a ilustrar un ejemplo para dar a entender mi punto. En las ultimas marchas que se han realizado para una reforma migratoria mucho no caminaron. Algunos dijeron, “No voy a ir la marcha porque pierdo un día de trabajo.” Otros dijeron, “Mi situación migratoria ya es estable, pero iré a la marcha para unirme a esta causa.” Son dos mentalidades diferentes: uno piensa en sí mismo y el otro piensa en los demás.

¿Qué hacer para promover la paz y la justicia en nuestra sociedad? Bueno, para dar una respuesta a esta pregunta debemos de ver que es lo que esta pasando actualmente en la sociedad. Hoy en día hay muchas familias que están siendo separadas porque carecen de documentos legales. La familia es el núcleo de la sociedad. No podemos decir que estamos viviendo en un país que promueva paz y justicia si lo que esta haciendo es dividir familias que trabajan para sostener a sus hijos. Una sociedad ideal sería una sociedad donde todos viven en armonía sin importar su estado legal, color, raza, religión, etc. Como ya lo mencioné, la familia es el núcleo entonces el enfoque siempre debe estar en ella. Ser promotores de paz y justicia: Es una tarea de cada persona.

Creo que he podido explorar un poco acerca de este tema. En la antigüedad, los Mayas cuando encontraban a dos personas que estaban en conflicto, ellos los reunían y entraban en un dialogo. No para ver quien es culpable sino para ver que es lo que hace falta. Cuando encuentran lo que hacía falta llegan a entenderse y hacen la paz. ¿Qué es lo que hace falta hoy en nuestra sociedad, cuales son los ingredientes mas importantes para vivir felizmente? Paz y Justicia. Para exigir cambios, los cambios debe de empezar con nosotros mismos. Nuestra conquista por la paz y la justicia es continua. Hablemos cuando tengamos que hablar por el bien de los demás.

Por Salvador Zacarías

martes, junio 06, 2006

Una nueva Jornada


El día estaba soleado, el cielo estaba despejado, me encontraba con mis amigos de infancia.
—Vamos a caminar en las montañas —sugirió Raúl que quería recorrer el camino y explorar la montaña. Eramos cuatro.  Nos fuimos corriendo compitiendo haber quien llegaba primero.  Queríamos observar la ciudad desde ahí.

—Ya me cansé —exclamó Juan que se miraba un poco agitado.  Lo animamos  entre todos y siguió corriendo hasta llegar en la cima: todo fue divertido.

—Así como se mira el panorama de la ciudad ,  así debería  ser nuestra imaginación y pensar en grande. —sugirió  Roberto, tratando de darnos una lección.  Nos sentamos en círculo y nos habló de esto...

—Desde aquí podemos ver las oportunidades que la vida nos ofrece —continuó —. Cada día es una nueva jornada—señaló  mientras nos miraba directamente en los ojos.
—Cada día tenemos experiencias únicas e irrepetibles. —agregué, movía la cabeza en desacuerdo con mi comentario. Realmente no tenía tanta experiencias.

—La vida nos tiene preparado muchas oportunidades— añadió Raúl que hasta ese momento solo estaba escuchando—.  Hacer un viaje imaginario es como atreverse hacer algo único y volar con la imaginación —continuó.

 —¿Qué opciones tenemos? —le pregunté a Raul.
—No limitarse hacer lo mismo. —contestó.
—Mi padre habla mucho de la cima —dijo Juan, se miraba muy cansado. Es la primera vez que lo llevamos a caminar en la montaña. Su padre es de negocio y por lo tanto cuando él usa la palabra cima se refiere a oportunidades. Es un término muy usual en el campo de ventas.

—Llegar en la cima es haber logrado algún objetivo específico.  —explicó Roberto, quien inició esta conversación—. Estando en un solo lugar, no alcanzamos ver el panorama de la ciudad, fue necesario salir para  poder explorar.

—En mi caminar en la vida —conté a mis compañeros— me he encontrado con personas que han dejado experiencias agradables; quienes me han dado buenos consejos y me han servido de guía.—dije entusiasmado— Ya teníamos mucho tiempo de no haber tenido una plática de este estilo—. La vida es como un camino —dije usando esta metáfora.
—Si —respondio Raul—. En el camino hay muchos tropiezos.  Cuando veníamos caminando me distraje por un momento y por poco no me caí.
—Esto suele suceder en la vida real —agregó Roberto —.  Una pequeña distracción nos puede desviar en el camino. —señaló mientras apuntaba el camino que recorrimos.
— ¿Te refieres al camino de la vida?  —le pregunté.
—Como quieres interpretarlo—respondió— Me quedé viendo a mis otros compañeros. Ninguno dijo algo.  Cuando encontraba un piedra en mi camino me indicaba que debía andar con más cuidado.
—Por poco no me caí —Me decía algunas veces. Esto me causaba risa y  volvía a mi enfoque nuevamente.

—Los  tropiezos son parte de la vida. —exclamó Roberto y me miraba directamente—. No hay fórmula mágica para eliminarlos y si hubiera la vida dejaría de tener sentido. —dijo, la conversación se estaba poniendo interesante.
— Cuando analizo mi vida, me doy cuenta que lo  que me daba intranquilidad eran cosas  pequeñas que podía controlar. —Les comenté con la mirada inclinada—. He aprendido desafiar mis propios retos.  —pronuncié  con un suspiro profundo.

—Ahora que reflexiono mi experiencia de caminar en las montañas, —contó Raúl—puedo entender que la vida es como camino. En ella hay subidas y bajadas, momentos de felicidad y de tristeza. Los retos que enfrentamos son como las piedras que encontramos en el camino, hay diferentes tamaños y figuras: pequeños, medianos y grandes; redondos, cuadrados y deformados. —detalló con firmeza.

—¿Qué hacer al encontrar una piedra enorme? —preguntó Juan, quien caminó con tanto esfuerzo en la montaña.
—Pueden haber varias opciones y reacciones. —contestó Raúl— Si no eres flexible pensarías que hasta ahí llegó el camino.  La primera reacción es solo quedarse viendo y no tomar acción. Este tipo de actitud suele suceder con aquellas personas que solo les gusta hablar de sus problemas personales, pero no hacen algo positivo para superarlo.   La segunda reacción es pensar que hasta ahí llegó el fin del camino. Con esta actitud también podemos ver que muchos se dan por vencidos cuando encuentra el primer reto. La última me suena interesante y es lo que me gustaría que apliquemos: ser flexible. Esta persona sabe que en algún momento encontraría obstáculos en su camino, pero esto, no es lo que le limitaría para continuar su jornada…Reconoce sus capacidades y limitaciones y acepta el reto. Es abierto al aprendizaje. —expresó con tanta claridad y con la mirada levantada. Ya era hora de regresar.

Cuando íbamos entrando en la ciudad, mirabamos rótulos con letreros grandes:  “Maneje despacio,  zona de niños, la velocidad máxima  es  25 mph.”  Habían algunos que no respetaban los letreros y aceleraban la velocidad.  Yo también intenté acelerar en algunos episodios de mi vida y el resultado no fue agradable. Es mejor dar un paso a la vez.  Cada paso es como un nuevo aprendizaje o lección.


Por Salvador Zacarias
Revisado 10.15.16

viernes, marzo 31, 2006

Mi Guia


Caminaba solitario en busca de mi destino,
Caminaba lentamente  con la cabeza agachada,
Me parecía un camino largo,
He perdido mi guía…

Mientras aceleraba mis pasos
Me sentía cada vez lejos mi de destino
Me detuve en medio del camino
Me encontraba en medio de la nada.


Perdí el sentido de caminar.
Regrese tratando de encontrar lo perdido
Me daba miedo de encontrarlo
Quería olvidarlo

Quise continuar  sin guía
Quise caminar sin sentido

Grite fuerte en medio del camino
Nadie me escuchaba
Pegué un segundo grito en silencio
No me escuchaba

Me detuve
Me quede tranquilo
Me quede inmóvil
Me quede en silencio

Escuche mi propia voz decir,
-¿a dónde vas?
No tenía idea donde ir.
El tiempo te indicará, -volví a escuchar.

Al pasar el tiempo encontré lo perdido
Estaba escondido dentro de mi
Era el único que tenía acceso a ello
Era una guía interna que me indicó el verdadero camino…



Por Salvador Zacarias
Revisado 5.30.14

martes, febrero 28, 2006

Como te fue en la feria

¿Cómo te fue en la feria?




—Cada quien cuenta cómo le fue en la feria—Me dijo Carlos, un amigo,  que venía de un festival de libros.
—Es un dicho que muchos usan para describir sus experiencias vividas ya sea positiva o negativa —le respondí.
—Esto puede ser la frase adecuada para describir el resultado final de una experiencia.—dijo nuevamente un poco desanimado. —Se me hizo interesante cuando lo escuche por primera vez.  Basado a esto yo cree uno similar. "Cada quien disfruta la feria dependiendo su enfoque.” No pretendo que llegue a ser popular, pero lo voy a explorar en siguientes líneas.


—Una feria puede ser el ambiente donde nos relacionamos todos los días. —Le comenté.
—Si, —agregó—El ambiente puede cambiar conforme pasan los años y nuestra observación acerca de ello también. —dijo mientras miraba su reloj.


—La vida es como una novela —le conté, mientras ojeaba un libro de ciencia ficción—tiene un principio y un fin. Las experiencias son como los capítulos y eso forma una mínima parte de la novela (vida). Existe una variedad de capítulos, algunos cortos y otros largos; algunos tienen continuación y otros no. El libro completo es la experiencia  vivida. El último capítulo es como el resumen de lo vivido.


—Cuéntame algunos capitulos de tu vida —dijo Carlos.  Me sentí obligado a contar cómo he vivido ciertos capítulos de vida, ya que toque el tema.

—Cuando escribo una nueva página en  mi diario —le conté— pienso en algo interesante que escribir. La mayoría de las veces quiebro mi cabeza para crear nuevas ideas, también hay veces que vuelo con mi imaginación.  Para facilitar mi escritura inició con un dibujo a esto le llamo preparación mental y me ayuda a visualizar el resultado final de lo que quiero lograr.


—Yo, trato  la manera de ser creativo cuando empiezo algún  proyecto.  —dijo Carlos, que hasta ese momento solo me esta escuchando— En mis ventas, —continuó— tomo fotos de mis productos de diferentes ángulos, para poder dar una buena presentación. Una preparación previa me da seguridad y me ayuda a adaptarme a nuevos cambios. Hoy en día, con los cambios frecuentes de la tecnología hay que ser flexible y estar al día.  Los cambios son necesarios: nos exigen compromiso. Estar al ritmo de ellos, nos da buena disciplina. Esto, no se trata de llevar una vida  estructurada y técnica sino llevar un orden  de  las actividades que realizamos.  Al final, me doy cuenta de que  soy el único responsable de crear un buen ambiente o feria, pero todo se inicia en mi forma de pensar. —parece que estábamos en la misma página. Nuestros pensamientos eran compatibles.


—Cuando me invitan a una fiesta —le comenté— voy con deseos de ir a  disfrutarla y conocer nuevas persona.  A veces, mi estado mental cambia cuando  la escena no lo encuentre a mi agrado. Claro, esto lo transformo con mi actitud. Trato de ser sociable con quienes me encuentre. Si te das cuenta,  la feria puede ser aburrida o alegre todo depende de la actitud.   Me encantaría hablarte de  actitud, pero continuemos con lo que empezamos.


—Cuando alguien termine su visita de una feria, —continuó Carlos— puede contar su versión a varias personas. Los que lo escuchan concluirán  basado a lo que fue ver y esto puede ser  limitado. No anduvo en todas las diversiones. Solo disfrutó  una parte del ambiente y eso fue su experiencia.


—Cada quien cuenta cómo le fue en la feria —dije sonriendo— Cada quien opina lo que sucedió en la feria, Cada quien vivió momentos distintos en la feria. La feria fue una sola, pero hubo diferentes enfoques.


 –¿Cómo vivirías  tu feria ? –Me preguntó Carlos con ta seriedad —Si aún no lo tienes planeado, hazlo ahora.  Tu  éxito dependerá  de lo que planeas hoy. Una vez que lo tengas, haz algo constantemente para lograrlo. Fracasar es dejar de planear. La gente no planea fracasar, fracasan porque no tiene ningún plan. Cuando algo no sale bien, hay que hacer algo diferente.  —me sugirió con franqueza.


—Cuando alguien te pregunta,  ¿Cómo te fue en la feria? —agregué para finalizar la conversación. —Con una sonrisa en el rostro cuentas con detalle cómo lo disfrutaste.


— Ahora veo, lo que tiene sentido es lo que se vive en el momento.  —dijo Carlos— Los que se  quejan de su propio ambiente  es porque no se atreven a vivir algo diferente.


Por Salvador Zacarias


Revisado
11.1.2016